| Cine de autor. |
Seguimos con las tesis de Bergson, que nos dice que hay cine cuando la reproducción del movimiento resulta de un análisis del movimiento. Es decir, en función del instante cualquiera. El movimiento es un corte móvil de la duración. La duración es lo que cambia, y el cambio es una afección del todo. El cambio es traslación y ésta implica, finalmente, una transformación.
El todo al que se va transformando continuamente, es la duración, lo abierto, que no es dable, como sí los objetos. Frente al todo abierto, puedo aislar un cierto número de cosas, cerrar un sistema. Es lo que hace la ciencia para cuantificar. Es arrancar algo al todo. Esto es el encuadre. El encuadre es constituir un sistema artificialmente cerrado. Es elegir y determinar los objetos y seres que van a entrar en el plano. Van a estar determinados por el encuadre.
El plano es la determinación del movimiento relativo que se establece entre los movimientos de los objetos que han sido determinados por el encuadre. Sería el guión técnico. El montaje es ver como un plano se relaciona a través del movimiento al todo. Implica y pasa por la relación de ese plano con otros. Es la síntesis de planos.
Así, partimos de un sistema cerrado, el encuadre, que de alguna manera se va a abrir sobre algo que va a funcionar como totalidad. El plano es la realidad moviente, que suscita al todo que no está dado. El todo se puede suscitar por un juego de oposiciones. Cada plano y los planos en sus relaciones juegan un máximo de movimientos opuestos. Es el montaje dialéctico ruso. Véase “El acorazado Potemkin”.
También se puede suscitar el todo por una precipitación del movimiento: poner la máxima cantidad de movimiento en un espacio encuadrado. El movimiento se va acrecentando desde el punto de vista cuantitativo. Es el montaje cuantitativo francés. Véase las escenas de danza o de feriantes de L’Herbier o Epstein.
Y nos queda el montaje intensivo alemán de movimiento de caída o descomposición, que juega con la intensidad lumínica (luz y tinieblas). Es el expresionismo alemán de, por ejemplo, “Nosferatu”.
Hay que señalar que la percepción del cine es diferente de la natural. En la percepción natural hay un anclaje (estoy anclado viendo un paisaje), y entre dos anclajes se da un movimiento cualificado. En cambio el cine nos ofrece continuidad y heterogeneidad en un único y mismo movimiento. Rompe el anclaje. La percepción natural va de una perspectiva espacial a otra; en la imagen cinematográfica se elabora una perspectiva temporal. El movimiento en el espacio está ahora en condiciones tales que expresa la duración, un cambio en el todo. Sólo la música alcanza eso, las demás artes se quedan en perspectivas espaciales. Qué, ¿rodamos una “movie”?
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