| Exiliados. |
En el exilio español de la guerra civil, el sentimiento era unánime. Arrojados, expulsados, sin tierra, miles de seres humanos trataban de encontrar su ubicación allende.
Entre ellos un grupo de filósofos: José Gaos, García Bacca, María Zambrano, y José Ferrater Mora. En todos, enraizaba el pesimismo en cuanto a la naturaleza humana. Cruel y despiadado, el hombre sólo daña. Y bajo esta premisa cada uno de ellos buscó qué es lo que podía humanizar a esta naturaleza maldita
.
.
José Gaos lo halló en la carícia. Es un acto que requiere la aceptación y comprensión del otro. Era un filósofo que creía más en los sentimientos que no en los sistemas de ideas. Para Gaos existen sólo verdades contingentes sometidas a la experiencia del tiempo. Lo decisivo es lo concreto y personal, no lo abstracto o genérico. Lo que importa es nuestra relación con los demás. La verdadera realidad es nuestra vida, el aquí y el ahora, conviviendo con los demás, más o menos próximos en el espacio y el tiempo.
Para García Bacca, el hombre es un "homo faber", que con su trabajo y técnica supera el mundo natural y le permite liberarse. Pero ha de atender al peligro de la cosificación, que las cosas creadas no se pongan a ser por sí mismas, sino a ser por y para el hombre. Es también un humanista que cree en el hombre concreto.
Al igual que María Zambrano, que parte también de la existencia concreta del hombre. María busca la paz, huyendo del odio fraternal de su tiempo. Para ella el ideal es la amistad. Y la unidad de todo la halla en la razón poética.
Ferrater Mora sigue también esta línea de pragmatismo, realismo o posibilismo. Se inclina por establecer compromisos con la realidad. No se separa tampoco de la noción de experiencia, para abrirse a la pluralidad de formas de ser y de comportamiento. Es un gran compilador de la cultura filosófica. Posee una gran humildad que le permitió fijarse más en las ideas ajenas que en las propias, y difundir el pensamiento universal. Su posicionamiento es el término medio para superar lo antitético. Su filosofía permanece atada a lo dado, careciendo de la dimensión utópica y trascendental de los grandes pensamientos.
El sufrimiento del exilio dota de grandes dosis de humanidad, y valoración de la vida en su cercanía y humildad. Vale la pena, pues, sentirnos todos un poco exiliados y rendir homenaje a estos grandes hombres y mujeres que dejaron tras de sí a lo más querido.
Ferrater Mora sigue también esta línea de pragmatismo, realismo o posibilismo. Se inclina por establecer compromisos con la realidad. No se separa tampoco de la noción de experiencia, para abrirse a la pluralidad de formas de ser y de comportamiento. Es un gran compilador de la cultura filosófica. Posee una gran humildad que le permitió fijarse más en las ideas ajenas que en las propias, y difundir el pensamiento universal. Su posicionamiento es el término medio para superar lo antitético. Su filosofía permanece atada a lo dado, careciendo de la dimensión utópica y trascendental de los grandes pensamientos.
El sufrimiento del exilio dota de grandes dosis de humanidad, y valoración de la vida en su cercanía y humildad. Vale la pena, pues, sentirnos todos un poco exiliados y rendir homenaje a estos grandes hombres y mujeres que dejaron tras de sí a lo más querido.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada