| Cultura. |
En los tiempos actuales de la comunidad virtual o cibercultura, se cuestiona qué clase de educación y cultura tenemos y qué es lo que queremos transmitir a nuestros hijos. Ante la crisis económica y la revolución digital, que hacen que sólo pensemos en una salida profesional para sobrevivir, ya se han levantado voces proclamando la muerte de las humanidades y el triunfo de una visión individualista y pragmática-económica del hombre. Dicen que esta visión nos conducirá al fin de la democracia, pues sin humanidades, careceremos del espíritu crítico para fomentar aquellas oportunidades que toda democracia promueve, y que son: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad para todos.
Pero, ¿qué son las humanidades? Las humanidades son el estudio de la “humanitas”, la cultura y el espíritu de la humanidad, transmitidas mediante la educación. Una educación humanizada busca el ideal del hombre genérico en su validez universal y normativa. La búsqueda de este patrón empezó ya en Grecia. Los griegos fueron los únicos que buscaron la ley que rige las cosas mismas, y trataron de regir por ella la vida y el pensamiento del hombre. Adecuaron la educación del hombre según su auténtico ser.
La naturaleza del hombre consiste en decir lo que son las demás cosas. El hombre genera así cultura, incorpora valores a lo que le rodea. Humaniza la realidad. Transforma el mundo y simultáneamente se transforma a sí mismo. Y discute el sentido de esta transformación y se lo apropia, creando objetos culturales. Según Ortega y Gasset el hombre bucea así en su existencia para no hundirse.
En este bracear obtiene la visión del mundo, el conjunto de la realidad y su sentido. Para ello ha combinado tanto elementos intelectuales como emotivos. Por eso se debe educar tanto la capacidad de reflexión como la capacidad de reconocer al otro como persona y preocuparse por todo el desarrollo de su vida (infancia, adolescencia, vejez). Se debe educar en la búsqueda del bien común para todos y en el reconocimiento de la debilidad y emoción humana, porque ello nos hace sociables y nos conduce a la humanidad. Dejamos de vernos como perfectos, invulnerables y que lo controlamos todo.
Eduquemos en empatía, para ver y tratar a los demás como seres diferentes con derecho a tener vida propia. Y también estimulemos a pensar. Es aprender a examinarse uno mismo para no dejarse influir por cualquier ideología. Cultivar la comprensión del otro, en eso consisten las humanidades.
Esta comprensión se vislumbra como un horizonte. Es el mundo circundante vital que poseemos todos. Las redes sociales como Facebook expresan el mundo circundante vital de la gente. A través de ellas, como una filmografía, vemos cómo están en el mundo nuestros conocidos y qué horizonte vital poseen. Si es muy limitado o amplio. Si han accedido al estudio de las humanidades o si su vida se limita a cuestiones muy pragmáticas. Observemos, pues, y luego deduzcamos.
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