divendres, 29 de novembre del 2013

Decálogo de la mujer libre.


Mujer.
En conmemoración de la semana dedicada a la lucha contra la violencia de género, se me ha ocurrido escribir un decálogo sobre las características que debería reunir una mujer para hallarse en la libertad absoluta de su ser. Si alguien consigue reunirlas, por favor que levante la mano, porque yo aún no he conocido a nadie así. Quizá en otro eón.


1) La mujer debería tener libertad plena de pensamiento y expresión, sin censuras, ni límites de espacio o tiempo, o de medios materiales que la coarten.


2) La mujer debería tener libertad plena sexual, para experimentar caminos sensoriales nuevos, sin ser reducida a ser irracional o irresponsable al que se tiene que controlar.


3) La mujer debería poder desarrollar un ámbito laboral gratificante y constituyente de su proyecto personal.


4) La mujer debería poder desarrollar su instinto maternal con el apoyo de una red afectiva que la sostenga.


5) La mujer debería tener acceso a todo tipo de conocimiento y acción abarcable en este mundo y en el de más allá.


6) La mujer debería poder llegar a todas las esferas de la sociedad, desarrollando así su potencialidad y capacidad de relación.


7) La mujer debería tener acceso a todo tipo de ocio, como derecho a su ser en el mundo atareado y organizativo.


8) La mujer debería tener derecho al diálogo comunicativo con todos los seres de su especie y demás, sin prejuicios, ni tabúes.


9) La mujer tiene derecho a amar y a ser amada, a desear y a ser deseada.


10) La mujer tiene derecho a abrirse y a cerrarse como toda persona que quiera descubrirse u ocultarse.


Evidentemente, no me refiero sólo a la mujer del primer mundo, sino a la del segundo, el tercero, y, sobre todo, a la del cuarto mundo. Los derechos más básicos como son el tener acceso a la sanidad, la alimentación, y la vivienda, constituyen la lucha diaria de la mayoría de las mujeres del mundo, sin tener apenas tiempo, ni motivación, para cuestionarse nada más.

Los estados y la política en general deberían ocuparse de canalizar esta lucha, facilitando el acceso de los recursos básicos a todos, sin exclusiones. No se tendrían que ocupar, como hacen, en cambio, de restringir las libertades con afán recaudatorio.

Menos estado y más conciencia individual: este sería el eslogan del futuro, para empezar a ponerlo en práctica en el presente. Tenemos medios, recursos tecnológicos y culturales suficientes, como para extender esta concienciación a todas las capas sociales. ¡Que así sea!

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