dilluns, 4 de novembre del 2013

Doctor Angélico.


Santo Tomás de Aquino.
El s.XIII es el gran siglo de las universidades. Hasta ahora el saber dominante se concentraba en los monasterios. Pero con el surgimiento de las ciudades y del mundo urbano, las nuevas órdenes mendicantes (los frailes franciscanos y dominicos), se instalaron en las universidades. “Universitas” era el conjunto de personas que participaban en la actividad escolar de una ciudad, en establecimientos no privados. Era una institución autónoma en las jurisdicciones y abierta a las distintas nacionalidades. Al “Studium generale” podían acudir estudiantes de todas partes.

La primera Universidad diversificada fue la de Bolonia, y la de París fue el centro indiscutible de la teología del XIII. Se fundó en el siglo anterior cuando Robert Soborn estableció su pensionado (la Sorbonne) para estudiantes y maestros de teología faltos de recursos económicos. Los textos del s.XIII son las “Summae”. Significaban el punto principal de un asunto. Y la Suma teológica de Santo Tomás de Aquino fue la principal de todas ellas. El tema a debate en la época eran las relaciones entre la razón y la fe.

Santo Tomás apostó por la concordancia entre razón y fe, y por el aristotelismo. Según Tomás hay diferentes universos en la realidad: el físico, el de las verdades metafísicas, y el sobrenatural. En los dos primeros el entendimiento se apodera de las cosas según su propio modo. Para el tercero se requiere de la Revelación. Razón y fe se han de armonizar: la razón ha de poder desarrollar sus posibilidades con toda libertad, pero puesta al servicio de la fe. Hará uso de la filosofía para exponer los supuestos necesarios de la fe, para hacer más accesibles los misterios, y para argumentar su defensa.

La vida temporal está subordinada a la eterna. Estamos en el medioevo y la preocupación máxima reside en alcanzar a Dios. Santo Tomás establecerá cinco vías: 1) la del movimiento que requiere el primer motor aristotélico, 2) la serie de causas eficientes que reclaman también la Primera, 3) lo contingente y lo necesario, 4) la existencia de grados de perfección hasta llegar a lo Óptimo, 5) y que la finalidad de la naturaleza exige un Ordenador.

Este Ordenador, y según el grado de perfección, ordena descendentemente el mundo creado. Las primeras criaturas que nos aparecen son los ángeles. Son seres inmateriales, simples, porque su existencia no se identifica con su esencia (como sí acontece con Dios), esencia que es pura forma no necesitada de materia. Les falta así el principio de individuación: cada ángel constituye una especie.

El más elevado de los seres compuestos de materia es el hombre. Su alma pertenece a los seres inmateriales, pero ya no es pura inteligencia. Está unido a un cuerpo hilemórficamente. No posee la aprehensión directa del inteligible, pero es capaz de iluminar las especies inteligibles. Puede formar los primeros principios, que preexisten en él en estado virtual. El conocimiento de lo inteligible consiste en separar de las cosas el elemento universal que las contiene, su forma (aristotelismo puro). La forma es activa; la actividad se dirige hacia el mundo de los objetos, y eso la conduce a los dominios del hacer.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada