divendres, 8 de novembre del 2013

Kant for ever.


Kant y la Crítica de la Razón Pura.
Hace poco sorprendió la noticia de un tiroteo en Rusia de dos jóvenes que decían adorar a Kant. Uno recriminaba al otro que su admiración por Kant era mayor, mientras que el otro le replicaba que la suya lo superaba. La pasión desbordada de ambos acabó a tiros. Pero, ¿qué tiene Kant para destapar la caja de Pandora siglos después? Kant es la revolución de la filosofía. La vuelta de tuerca definitiva, el Copérnico filósofo. Hijo de la Ilustración y ferviente seguidor de Newton, sin apenas salir de su Könisberg natal, consigue ser una de las mentes más universales de la historia.

Al igual que Descartes y los filósofos de la época, buscaba el seguro camino de la ciencia. Y lo halló en el criticismo y la filosofía trascendental. Escribió tres tratados que han sido clave para la filosofía de la humanidad: La “Crítica de la Razón Pura”, la “Crítica de la Razón Práctica”, y la “Crítica del Juicio”. Responden a las tres grandes preguntas del hombre: ¿qué puedo saber?, ¿qué debo hacer?, y ¿qué hay que esperar?

Para Kant el conocimiento no resulta sólo de lo que es dado por la experiencia. Se necesitan unas condiciones para que eso dado sea pensable. La crítica del conocimiento pondrá de manifiesto esas condiciones que dan forma a lo dado. Así es cómo ordenamos el mundo y lo hacemos comprensible para nosotros. Estas formas ordenadoras, universales y válidas para todo conocimiento estructurado, constituyen el objeto de estudio de la filosofía. Son a priori, es decir, que están antes de que se dé la experiencia misma. Y el método para descubrirlas es la “filosofía trascendental”, el fruto de la revolución copernicana de Kant.

El sistema de ordenación pasa por la estructuración de los datos sensibles en juicios, y éstos a su vez en sistemas más complejos que son las ciencias. Estos juicios reducen o sintetizan a unidad las intuiciones sensibles. Existen diversos tipos de juicio: los analíticos que son a priori y tautológicos (la información ya está en el sujeto y no necesitan confirmación por parte de la experiencia). Los juicios sintéticos son los que unen un sujeto a un predicado no incluido en el sujeto. Amplían nuestro saber y son gracias a la experiencia. Pero también están los juicios sintéticos a priori, que se descubren con la experiencia, aunque les está sometida. Dan forma a la experiencia pero sin estar en la misma. Son trascendentales, ideas innatas.

El conocimiento científico es a posteriori, surge de la experiencia; pero se funda en principios universales, a priori. La “Crítica de la Razón Pura” será la investigación de la posibilidad de los juicios sintéticos a priori. Éstos se dividen en principios a priori de la sensibilidad (espacio y tiempo), y principios a priori del entendimiento (categorías). De los primeros se ocupa la “Estética trascendental”, de los segundos, la “Lógica o Analítica trascendental”. El hilo conductor será la tabla de los juicios, después habrá la de las categorías y la de los esquemas.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada