| El cáliz como símbolo. |
Un mito es un relato de algo fabuloso que se supone acontecido en un pasado remoto y casi siempre impreciso. Los mitos pueden hacer referencia al inicio de una comunidad o, incluso, del género humano. Suelen personificar cosas o acontecimientos. El relato mítico responde de algún modo a la realidad. Expresa lo que jamás deja de ocurrir en todos los tiempos y lugares, lo que permanece siempre. Fija la esencia de una estructura de lo real.
El modo de fijarla es un relato. Los hechos del mismo se desenvuelven en un tiempo falso. Pero hay que ir más allá de este tiempo, buscar lo siempre presente, lo que no transcurre, lo arquetípico. Platón consideró el mito como un modo de expresar ciertas verdades que escapan al razonamiento. Sería el modo de expresar el reino del devenir. A partir del Renacimiento se cuestionó el grado de verdad de los mitos. El pensamiento de la Ilustración se encargó de depurar los mitos y leyendas de la historia. Luego, se reconsideró su lugar en la misma, en tanto creencias acontecidas.
Para Vico, es un modo de pensar que tiene sus propias características, y que expresa ciertas formas de la vida humana básica. Para Cassirer es un supuesto cultural, y no importa que no corresponda a nada sucedido. Es una forma de conciencia y una necesidad inherente a la cultura. Lévy-Strauss dirá que los mitos son estructuras innatas de la mente. Las formas de la existencia aparecen envueltas en el pensamiento mítico. Antes de que el mundo se dé a la conciencia, se toman las cosas empíricas como un conjunto de potencias e influjos.
Estas potencias o figuras míticas son productos autónomos del espíritu. La base positiva última del espíritu y de la vida. La intensidad con que se la vive. Es la fuerza que rebasa el control de la propia conciencia. La mitología es una experiencia y una vivencia. Es el proceso de verdad que se recrea continuamente. La primera conciencia que configura el ser mediante el deseo, y que se infiltra tanto en la intuición interior como en la exterior. El hombre se siente poseído por las cosas en esta conciencia primigenia, e intenta dominarlas mediante el deseo.
De la fusión del deseo, el hombre puede llegar a la determinación del objeto intercalando eslabones entre el mismo y su deseo. Mito es el pozo del tiempo. Es el patrón intemporal con que la vida se moldea a sí misma. Captura el alma del individuo y la llena de imágenes. Al encadenarlas tiene lugar el libre discurrir del pensamiento. Desaparecen los conceptos de espacio y tiempo. La realidad se condensa, se desplaza y deviene simbólica.
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