dilluns, 19 d’agost del 2013

Musas y ninfas.


Ninfas y Silenos.
El origen del lenguaje, la música y la danza es mítico, y viene representado por la Musa como reveladora de lo divino, del ser, en su plasmación en las artes. Las musas y las ninfas se pasean por el monte Ida, su caminar y su danza son música, porque acompañan la danza invisible de la naturaleza. En la magia de los orígenes las cosas no tienen peso. Así como el viento pasa sobre las hierbas y roza las hojas de los árboles, así danzan los seres invisibles. Las ninfas son el origen mítico de la danza.

En las riberas del arroyo Iliso, lugar consagrado a las ninfas, Sócrates pedía ser poseído por la belleza de los dioses. Los manantiales y los arroyos susurran la melodía de la esencia de la naturaleza. Los hombres se encuentran allí con el aliento de las ninfas que les hace enloquecer, les produce un sacudimiento espiritual. Pero también un entusiasmo poético en el alma. Las ninfas son diosas, libres como el viento que sopla en las copas de los árboles, y encrespa el espejo de las aguas.

Las ninfas y las musas son hijas de Zeus y Mnemósine. Cantan la vida bienaventurada de los dioses y el origen del ser y el destino de los hombres mortales. Atrapan a los hombres y les hacen perder el sentido, produciéndoles el alumbramiento del espíritu. El poseído por las musas será el poeta inspirado. Se requiere de su guía para explorar la senda profunda del arte. El canto y la palabra que simbolizan las musas es la manifestación del ser de las cosas.

Es la voz inspirada, llena de secretos, que precede al habla armoniosa de los hombres. Es el canto que representa al mundo de cada ser; el conocimiento vivo en el que resuena la realidad cósmica. En el canto dicha realidad queda expresada en tonos, y en el lenguaje, en las palabras como cuerpos sonoros. El lenguaje expresa las cosas de tal manera, que sin él no hay pensar sobre las mismas. Sólo en el pensar hablado las cosas están presentes.

Las cosas acontecen en las palabras como esencias míticas. Así las palabras que perfila el poeta figuran las cosas en su vitalidad, personalidad y divinidad originales. Las cosas se mueven en las palabras de modos variados y a la medida del ambiente y situación en la que se encuentran. Los conceptos abstractos primero fueron formas vivientes. Pero la musa añadió también al canto hablado el movimiento rítmico de la danza. En la danza el cuerpo es completamente en sí mismo. El ritmo que lo posee lo libera de las cosas que lo enredan y lo devuelve a sí mismo.

Todo se vuelve liviano, los movimientos etéreos gozan de la perfección y de la belleza. Lo viviente revela en la danza la forma pura de sus ser. El hombre tiene el sentimiento vago de tocar la existencia misma. Si te dejas conducir por las Musas, por la voz que sale sonando de la esencia misma de las cosas, manifiestas el mundo y lo divino.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada