A pesar de haber transcurrido el Carnaval, seguimos inmersos en un carnaval político, lo que impele a dilucidar sobre el significado de tan magnánima fiesta. “De la Navidad al Carnaval, siete semanas sin igual”. Si recordamos la Navidad con los genios que daban la vuelta al tiempo, ahora, por Carnaval, ya está el mundo del revés. De aquí el dicho que todo vale en esta época. Cualquier cosa es permitida y cualquiera puede cambiar de personalidad (el hombre puede ser mujer; la mujer, hombre; el campesino, obispo…) La única ley que gobierna es la de la fiesta, con el fin de relajar las rígidas normas sociales cotidianas y establecer la igualdad entre las personas. Las cadenas sociales se rompen, como válvula de escape para salvaguardar el orden establecido el resto del año. Los medios para conseguirlo son la máscara, el disfraz y la risa. Amparados con estos medios se puede criticar a las clases sociales que ostentan el poder o a quien se haya salido de madre durante el último año.
El origen de la fiesta, como la de Navidad, es el hecho de anticipar la primavera, pero con mayor ansia todavía, pues ya se acerca el final del invierno. Al hombre siempre le ha preocupado la realidad cambiante de la naturaleza. Quiere entenderla para poder dominarla, prever la cosecha, la caza, y almacenar provisiones para cuando vengan las épocas difíciles. Cuando la naturaleza parece muerta, el instinto del hombre le enseña que ha de actuar para conseguir que renazca. Desde celebrar a los difuntos con el fin de ayudar a crecer las simientes, ya que están enterrados a su vera; o bien, en el extremo opuesto, celebrar las fiestas ligadas al culto de la fertilidad. Por el efecto mágico del contagio, fiestas como las bacanales romanas procuran la reproducción de la naturaleza. Estas fiestas vienen de las Dionisias griegas, también dedicadas a la procreación y celebradas al comienzo de la primavera. Curiosamente, el dios Dionisio era de Tracia, en donde ejercía como dios de las almas y representaba el despertar de la naturaleza.
El muñeco de Carnaval es así heredero de Dionisio y es el símbolo de una fiesta lunar. Se establece a partir del primer plenilunio del equinoccio de primavera: el domingo siguiente es el de Pascua de Resurrección y el anterior el de domingo de Ramos. El miércoles de ceniza será cuarenta días antes del domingo de Ramos, y el Carnaval, los días anteriores al miércoles de ceniza.
El Carnaval se compone de los cuatro jueves anteriores que son el de los amigos, el de los compadres, el de las comadres y el lardero. En el primero se invita a los amigos y el domingo de dicha semana empiezan a salir los primeros disfrazados. En el segundo, los padrinos llevan a merendar a sus ahijados. En el tercero, las madrinas a sus ahijadas y se acuerda el menú del jueves lardero: las tortillas de butifarra, el cocido y las cocas de piñones. Después vienen ya los días de las rúas, las comparsas (grupos de jóvenes acompañados de músicos), los discursos y el testamento del muñeco de Carnaval. Finalmente, se acaba todo el miércoles de ceniza, que recuerda al hombre que es mortal y debe cuidar de su vida espiritual; no tan solo de la carnal (carnaval también significa la fiesta de la carne).

Interesante, me gustó toda la información distribuida por fechas...Lo he pasado bien con la lectura
ResponEliminaGracias de nuevo Rafael!!
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