dimarts, 16 de febrer del 2016

La escritura como praxis vital.


Pétalos de rosa.
El hombre ejercita su libertad en la praxis. Sin praxis una nebulosa vital se extiende, dando lo mismo el blanco que el negro, pues al no experimentarlos y quedar como ideas, resbalan por el tobogán de la indiferencia.

No obstante, cuando las ideas hieren la carne y duele, entonces se toman decisiones y se ejercita el libre albedrío. Suele acontecer ello en las situaciones políticas: para la mayoría resultan indiferentes mientras no peligre su vida laboral, familiar, social y de subsistencia. Incluso cuando la idea política amenaza el sistema, se prefiere girar la cara y hacer ver que no sucede nada. Los ideólogos aprovechan el abandono popular y van conquistando la idiosincrasia con una facilidad enorme. Plenamente instalados es cuando muerden los medios existenciales de esa masa que permanecía en el limbo. La reacción deviene demasiado tarde, la escabechina ya ha tenido lugar. Las quejas del pueblo son tomadas a guasa y los que ejercitan el poder menosprecian, acorralan y encarcelan a los que osan pensar por sí mismos y levantar la cabeza.

¿Qué le queda al pueblo? La resistencia y el operar ocultos. Un medio es la escritura para contrarrestar los panegíricos ideológicos. Una escritura crítica que desmonta falacias y abra conciencias. Una escritura de lucha que convierta la rosa en un arma: cada pétalo al caer acaricia unos párpados dormidos que despiertan y buscan soluciones. Porque no es suficiente el derecho al voto cuando la ley electoral es injusta y favorece siempre a los mismos. Porque no es suficiente pertenecer a un sistema en el que el pueblo permanece contemplativo mientras una minoría accede al poder y toma las grandes decisiones de todos. Porque no es suficiente tener la idea del libre albedrío pero no poderla poner en práctica.

Hay muchas maneras de ejercer el totalitarismo. No hace falta ser un déspota para ello. Simplemente decidir que la mayoría de una población no existe, anular sus derechos y mantenerlos en silencio. Quien es escritor hace entonces de su escritura una denuncia en mayúsculas, si bien antes las minúsculas dominaban su estilo. Del abanico de sentimientos y pensamientos el escritor se concentra en uno solo de ellos: la indignación compartida de ser ninguneado y conducido al ostracismo. Que el decir y el hacer de la mayoría sean reducidos a la nada por una minoría, es el “j’acuse” del escritor.

La escritura es la praxis vital que posibilita que todos y cada uno de nosotros tengamos la nuestra propia.



2 comentaris:

  1. Totalmente de acuerdo con Cristina Rosell Blanco. El silencio ante los hechos políticos de independencia en Cataluña, dividiendo a la sociedad, no solamente es incorrecto, si no que de alguna manera es necesario denunciar moderadamente aquello que nos parezca injusto.

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  2. Ya te digo que la forma de constituirse es de golpe de Estado. Sin tener la mayoría de la población catalana y pretendiendo saltarse la Constitución.

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