dissabte, 13 de febrer del 2016

"Ya no es".


Red de pesca.
El terrorífico “ya no es” irreversible. El “todo pasa y nada queda” de Santa Teresa de Ávila, nos aboca a una curiosa reflexión sobre el pasado. El ser humano en su estado de no-resuelto y deviniente, contempla su gestación en el tiempo, en un alternativo emerger y desaparecer acontecimientos. Entonces, como si estuviera en la mar, arroja una red de pesca y rescata sólo unos cuantos de aquéllos que formarán su memoria, su pasado.

El pasado de cada cual es diferente, porque aun siendo los mismos acontecimientos, las redes son diferentes, y el modo cómo se amarran a ellas también. Luego, el pasado es subjetivo y cada cual se construye el propio. En un juego de memoria y olvido, no sólo rescatamos unos hechos, sino que además los perfilamos a nuestro antojo. Cada pasado es una construcción en la que lo objetivo no tiene ningún sentido. Es impropio hablar de mentiras o verdades. El terreno que pisamos es el de las certezas que iluminan la vida. De las linternas que cada uno recoge en el camino de la oscuridad completa.

Así, de la infancia, unos recogen la parte más desgraciada y se inmolan en ella. Otros, en cambio, la parte más alegre, que les procura enfrentar la adversidad con una sonrisa en los labios. Capacidad ésta denominada de resilencia. El porqué unos la tienen y otros no, constituye un misterio abonado en el campo de lo subjetivo.

El arrastre del pasado al presente para no abordar éste último, es propio del hombre que no quiere reflexionar. Lo dado ya no es ni puede volver a ser. No obstante, se arrastra una idealización de lo que fue y se justifica así el presente. Se sueña con tiempos mejores basados en un pasado idílico que se cree entonces que regresará. Así se fundan los nacionalismos y los totalitarismos en general, al intentar involucrar a todos en el sueño de unos pocos, devenidos ya en fanáticos, por no entrar en razón. Entrar en razón, meditar, reflexionar, hace que ese pasado idealizado se disuelva y acaben los sueños. No hay paraísos pretéritos, ni tampoco utopías futuras.

El “todo pasa, nada queda” debería ser un axioma humano para avanzar. No hay pasado que te agarre, culpa que penar, anquilose que no se pueda deshacer. Lo subjetivo se puede contrastar y cambiar lo que daña a la persona, porque no hay verdades absolutas. Si la red aprisiona demasiado, huélgala.

2 comentaris:

  1. Me parece buena reflexión acerca del pasado y presente. Estoy totalmente de acuerdo con tú exposición y como lo relatas haciéndolo comprensible al entendimiento: no hay paraísos pretéritos, ni tampoco utopías futuras. Ciertamente no se reflexiona porque los cantos de sirena aturden los sentidos. En el caso que nos atañe en ese entender que no se dice, aunque se expone sumergido; se agarran a la tabla que surge del mar como una bendición, para seguir arrastrando a las multitudes en una utopía, en la que ellos mismos son conscientes de no llegar a ninguna orilla aunque fenezcan en el intento. ¡Despertar!...porque esa misma masa de humanos enfervorecidos, por el clamor de quienes aprovecharon las ascuas de unas cenizas nunca extinguidas del todo, se revolverán contra ellos de un modo u otro. Hoy no tiene razón de ser el independentismo

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