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| Alícia en el país de las maravillas. |
Alicia se vuelve mayor de lo que era y, por ello, más pequeña de lo que es ahora. Alicia deviene a la vez más grande y más pequeña. Alicia esquiva el presente.
Si Alicia esquiva el presente, tampoco tiene pasado ni futuro. Alicia crece y empequeñece, tira en los dos sentidos al mismo tiempo.
Alicia pierde su identidad y se sumerge en el devenir. Los acontecimientos gozan de irrealidad. La incertidumbre es la estructura objetiva del acontecimiento mismo.
El devenir, se puede decir que el filósofo, siempre ha contemplado estas dos cuestiones: devenir y ser. El cambiar, el moverse, y el mantenerse o permanecer.
Buscar el principio de la realidad que explique el cambio y la multiplicidad de las cosas, a ello se dedicaron los griegos. Unos lo hallaron fuera, y otros en el propio devenir. Heráclito consideró que era el puro fluir sometido a la ley de la medida.
Unos filósofos entendieron el devenir en el sentido cualitativo (como cambio de cualidades); otros, en el sentido cuantitativo (como el desplazamiento de átomos invariables sobre el fondo de no-ser).
En Hegel el devenir es la desaparición del ser en la nada, y de la nada en el ser. Diferencia de contrarios que se disuelve. Para Deleuze, en cambio, no hay disolución: la diferencia prevalece y sube a la superficie.
En la superficie los aconteceres se mezclan. El árbol ya no es verde, sino que verdea. Los seres y los conceptos se distribuyen de otra manera. Los estados de las cosas son sustancia, y lo ideal un mero efecto.
El devenir-ilimitado ya no es un fondo que gruñe. Es un discurso enloquecido que no deja de deslizarse. En la anchura se deslizan movimientos laterales. Costeando la superficie se pasa de los cuerpos a lo incorporal.
La piel, la frontera, aquí radica lo más profundo. La geografía nos enseña que la tierra es fértil en una delgada capa. La frontera se pasa por la virtud de un anillo.
Alicia continúa del revés y del derecho. Los datos figurativos se desploman. En el contorno se da la exploración amebiana de la figura. Cuando el contorno cambia, la figura se deforma en su devenir-animal.
Alicia se escapa del espejo como la sombra de un cuerpo. Es una zona de indiscernibilidad entre el hombre y el animal. Una línea de fuga. La figura se contrae o se dilata para pasar por el agujero o el espejo. Se vuelve membranosa.
Alicia se juega lo que es ante el pasar de las cosas que pasan. Porque no somos, no determinamos la verdad, sino que inventamos su sentido a través de lo que nos pasa. Pensamos acontecimientos, zanjamos cuestiones, disolvemos complicidades, pero no solucionamos problemas.
Alicia busca los límites de lo impensado. Alicia es un pensamiento nómada que nunca está en su sitio.

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