diumenge, 20 d’octubre del 2013

Cosmos.


Cosmos.
El filósofo surge con el cosmos. Traspasa los límites de lo dado en la apariencia sensorial y va a buscar aquello que rige el universo. El filósofo piensa que el mundo natural es racional y que está sujeto a una norma rígida. Esta visión del mundo como razón es el cosmos. Su visionario, el filósofo.

¿Cómo surge esta visión? A través de la política, de lo humano. El filósofo se forma en la ciudad griega (polis), en la democracia, donde impera la justicia (diké). La diké será la que proyecte la polis al universo. Si el mundo político es como debe ser (según justicia), el mundo natural también. El microcosmos de lo humano aparece así ligado al macrocosmos de la naturaleza.

Los dos filósofos clave que surcaron este camino fueron Anaximandro y Heráclito. Anaximandro nos dejó el siguiente código encriptado: “El principio de las cosas que son es lo ilimitado; pero de donde surge lo que es, allí deben volver deshechas por necesidad; pues las cosas se dan mutua satisfacción y reparación por su injusticia, según el orden del tiempo”. Si Tales redujo la explicación de la naturaleza a un estado de la materia (el principio del agua). Anaximandro dedujo todos los estados a partir de una sustancia primaria: el principio (arjé) de lo ilimitado (apeirón).

Implica un avance en la comprensión de la materia. Lo ilimitado e infinito es capaz de movimiento eterno que genera, a su vez, un proceso de separación: lo caliente se separa de lo frío. Este último solidifica la tierra, y lo caliente forma la envoltura de fuego. El proceso en cuestión se basa en la injusticia de las cosas. Si lo justo es lo igual, la injusticia es el tomar más de la cuenta. La parte que toma de más ha de pagar a la perjudicada. Esta reparación debe hacerse en plazos determinados de tiempo. Así funcionaba la justicia en la polis y, por ende, en el universo.

Heráclito amplía la noción de Cosmos de Anaximandro como orden legal. Proclamará una ley del universo superior a la ley humana. Esta ley universal será el “Logos” y la sentencia heraclitiana la siguiente: “Este Cosmos fue siempre, es y será, fuego siempreviviente, encendiéndose y apagándose según medida”. Al fuego le alimenta su propia consunción. Su ser va siendo al ir dejando de ser, como el río que fluye o el camino que se desanda. Expresa una idea dinámica de la naturaleza o physis. Fluctuando la llama del fuego según su propia medida, así permanece el “Logos” o la razón del universo.

Esta razón también debe conseguir que los hombres despierten a la verdad. El logos es el poder pensante del hombre, indispensable para poder gobernar el universo. Una vez más se expone la religación del micro con el macrocosmos. Todos somos Cosmos, todos debemos velar por él.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada