dilluns, 25 d’abril del 2016

Cuatro reyes.


Cuatro reyes.
En un país ingobernable cuatro candidatos se presentan a su elección. La característica común es que nadie da su brazo a torcer. Se muestran incapacitados para dialogar entre ellos, a pesar de saber que no disponen del número suficiente de votantes para gobernar cada uno en solitario.

La unidad en ellos es la diferencia insalvable. La historia de las mayorías políticas, agotada por el sentido crítico, ha derivado en un reino de taifas individualista, en el que cada cual es rey de sí mismo. Ello implica la destrucción de la política concebida como tal, pues su fin es la búsqueda del bien común. Si no existe lo común, ya no hay bien que valga. Se vela sólo por el ombligo propio, en un naufragio colectivo del sálvese quien pueda.

Las raíces de la destrucción de lo colectivo no cabe duda que están en manos del neoliberalismo a ultranza. No obstante, la sorpresa de la nueva situación política reside en que el otro extremo, el anticapitalista, ha avanzado posiciones también en la demolición del sistema. Así, con dos frentes derribando el castillo, poco les queda de supervivencia a los que permanecen en el centro del mismo. O bien los votantes toman conciencia del peligro que suponen los extremos y deciden masivamente votar al centro, o bien el anarquismo salvaje de neoliberales y anticapitalistas arrasarán el presente y el futuro de nuestros hijos.

¿Qué hacer si no se cobra conciencia? La desaparición de la clase media, el fracaso educativo, la caída al vacío de la economía y el auge de los fanatismos, constituyen el caldo de cultivo excelente para el imperio de la irracionalidad. Si domina el inconsciente, la vida real no se fragua. La vida es un camino de conciencia que implica el esfuerzo de desarrollar el pensamiento lógico. Y la lógica es mesura, raciocinio, análisis de las causas y efectos, diálogo entre los seres humanos para alcanzar las herramientas necesarias que nos permitan la supervivencia de todos en el mundo.

Si el pensamiento lógico no se alcanza, se incurre, una y otra vez, en los mismos errores históricos: los totalitarismos, sean de la índole que sean (nacionalismos, fascismos, comunismos). Por desidia el hombre cae en la dejadez del no esfuerzo intelectivo, y en el dejarse llevar por la corriente del gurú de moda. La finalidad de los gurús es el olvido: pierde la memoria y serás feliz. No te preocupes en absoluto por las cosas mundanas, deja que las lleven otros. En este caso los supuestos políticos que ya no lo son, porque no velan por el bien común sino por el propio.

Como seres racionales que somos, cada ciudadano debería velar por el bien común desde la neutralidad, que significa no barrer para casa. Los que barren para sí ponen como pretexto la lengua, el hacer las cosas de una determinada manera y no de otra, o apelar a mitos, idealizaciones de sucesos históricos para justificar privilegios.

Tenemos cuatro reyes, quien sepa de los cuatro transmitir el mayor raciocinio posible, será quien gobierne, siempre y cuando los votantes también empleen el pensamiento lógico por encima de cualquier emoción.



1 comentari:

  1. Empezaré diciendo que me gusta esta publicación de "Cuatro reyes", en alusión a los cuatro partidos políticos con posibilidades de gobernar una España actual ingobernable. Desgraciadamente los súbditos y lacayos de este póker de reyes poco pueden hacer por elegir a un gobierno defensor de lo social y económico, evitando unas desigualdades existentes, próximas y deseables al neoliberalismo. Desde no se cuando, o desde siempre hubieron dos Españas irreconciliables, haciéndonos creer que con la transición las cicatrices estaban cerradas. Ciertamente no somos un país primitivo, lo cual nos ha permitido una cierta convivencia, sin embargo seguimos separadas ideológicamente, de ahí la necesidad un partido políticamente de centro; ni blanco ni negro, ni rojo ni azul. Progresistas y conservadores no deberían tener cabida en esta piel de toro, aunque suene a utopía, y mientras no se consiga desde la mismísima población, todos los males como caja de pandora abrirán viejas heridas que nunca se cerraron del todo...

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