dissabte, 30 d’abril del 2016

Què fer?


Pou de glaç.
La crisi de la meitat de la carrera va coure en mi una substància desconeguda, tanmateix, anomenada per hom la manca de sentit. Va ser una trobada lluminosa, o més bé una topada d’aquelles que acabes veient estrelletes en un espai fosc. De cop i volta, totes les il.lusions adjudicades a una carrera tan idealista, amb finalitats pedagògiques sublims, se’n van ensorrar en un pou cada vegada més profund. El contrast entre el pensament abstracte i el pensament fàctic del món real, establí un sot insalvable per a una consciència ja madura d’angoixa. La vocació s’apaivagà com un llumí calcinat.

El món de les substàncies quedava de la mateixa manera que un cotó fluix davant d’un fer apressant que construïa la vida: s’ha de fer el que sigui, tant és, però vinga a fer coses pràctiques. Sorgí la urgència de canviar de carrera, potser estudiar ara ciències polítiques o socials, i dedicar-se a ajudar materialment a la gent. Incrementar els idiomes, que diuen és el futur. I córrer amunt i avall fent coses sense aturar-se.

Em deien que era boja, que no podria amb tot. Però sí que podia, perquè en el fons volia fugir de mi mateixa. Ésser una altra persona eficient i pràctica, gestora o administrativa de paperassa infinita. Podia estudiar qualsevol cosa, Dret o Literatura, Periodisme, o inclús endinsar-me en les matemàtiques, la física o la química. Tenia capacitat per a tot, no obstant, no em veia ni com advocada, ni amb un micròfon fent entrevistes, ni donant classes... Què faria? Tampoc les feines fetes m’omplien, ni els oficis, com enquadernadora de llibres, per exemple.

Per acabar-ho d’adobar, la meva relació de parella també se’n va anar en orris. Crisi total. L’ideal de mantenir una relació de llarg temps amb una persona adequada, resultava del tot impossible. L’adequació produïa incompatibilitat i sentiment de raresa: ell tan normal i jo tan estranya i fosca.

Submergida en aquell pou de glaç, vaig restar un temps inversemblant, fins que la mateixa facultat em va donar el llum verd de sortida. Un altre estudiant enigmàtic com jo, em va tornar a obrir el sentit dels estudis, de manera diferent, i també em va donar una relació nova, peculiar, però duradora, per temps i temps.

El què fer es transformà en com fer-ho.



                                            

dilluns, 25 d’abril del 2016

Cuatro reyes.


Cuatro reyes.
En un país ingobernable cuatro candidatos se presentan a su elección. La característica común es que nadie da su brazo a torcer. Se muestran incapacitados para dialogar entre ellos, a pesar de saber que no disponen del número suficiente de votantes para gobernar cada uno en solitario.

La unidad en ellos es la diferencia insalvable. La historia de las mayorías políticas, agotada por el sentido crítico, ha derivado en un reino de taifas individualista, en el que cada cual es rey de sí mismo. Ello implica la destrucción de la política concebida como tal, pues su fin es la búsqueda del bien común. Si no existe lo común, ya no hay bien que valga. Se vela sólo por el ombligo propio, en un naufragio colectivo del sálvese quien pueda.

Las raíces de la destrucción de lo colectivo no cabe duda que están en manos del neoliberalismo a ultranza. No obstante, la sorpresa de la nueva situación política reside en que el otro extremo, el anticapitalista, ha avanzado posiciones también en la demolición del sistema. Así, con dos frentes derribando el castillo, poco les queda de supervivencia a los que permanecen en el centro del mismo. O bien los votantes toman conciencia del peligro que suponen los extremos y deciden masivamente votar al centro, o bien el anarquismo salvaje de neoliberales y anticapitalistas arrasarán el presente y el futuro de nuestros hijos.

¿Qué hacer si no se cobra conciencia? La desaparición de la clase media, el fracaso educativo, la caída al vacío de la economía y el auge de los fanatismos, constituyen el caldo de cultivo excelente para el imperio de la irracionalidad. Si domina el inconsciente, la vida real no se fragua. La vida es un camino de conciencia que implica el esfuerzo de desarrollar el pensamiento lógico. Y la lógica es mesura, raciocinio, análisis de las causas y efectos, diálogo entre los seres humanos para alcanzar las herramientas necesarias que nos permitan la supervivencia de todos en el mundo.

Si el pensamiento lógico no se alcanza, se incurre, una y otra vez, en los mismos errores históricos: los totalitarismos, sean de la índole que sean (nacionalismos, fascismos, comunismos). Por desidia el hombre cae en la dejadez del no esfuerzo intelectivo, y en el dejarse llevar por la corriente del gurú de moda. La finalidad de los gurús es el olvido: pierde la memoria y serás feliz. No te preocupes en absoluto por las cosas mundanas, deja que las lleven otros. En este caso los supuestos políticos que ya no lo son, porque no velan por el bien común sino por el propio.

Como seres racionales que somos, cada ciudadano debería velar por el bien común desde la neutralidad, que significa no barrer para casa. Los que barren para sí ponen como pretexto la lengua, el hacer las cosas de una determinada manera y no de otra, o apelar a mitos, idealizaciones de sucesos históricos para justificar privilegios.

Tenemos cuatro reyes, quien sepa de los cuatro transmitir el mayor raciocinio posible, será quien gobierne, siempre y cuando los votantes también empleen el pensamiento lógico por encima de cualquier emoción.



dijous, 21 d’abril del 2016

De rosas y libros.


La rosa para la más bella princesa.
La celebración de San Jordi es una fiesta primaveral, en la que aparecen los sonidos, los olores y los colores de esta época del año. Suele coincidir con las ferias medievales, ya que la leyenda del caballero, la princesa, el dragón y la rosa, se establece en la misma época en que se constituyen los mercados de las villas. En el imaginario colectivo catalán la edad media ocupa un espacio relevante.

Al igual que los mercados medievales, San Jordi se celebra en la calle, en donde se invita a los caminantes a leer y se les ofrece rosas rojas de amor. Tanto la feria medieval, que representa el simbolismo del renacer de la primavera, después del invierno árido; como la figura de San Jordi, el caballero de la rosa, son propias de las culturas mediterráneas, enlazadas a los ritos ancestrales de la fertilidad y de la vida.

La fiesta de San Jordi, de todas formas, es única. Reúne en sí misma la celebración del patrón de Cataluña, el día de los enamorados, el día del libro, y el inicio de la primavera. El patronato de esta figura acontece a raíz de la Reconquista, cuando los caballeros lo rescatan como emblema en la lucha contra los musulmanes. San Jordi era un soldado romano que se convirtió al cristianismo durante las persecuciones y murió mártir. Como era uno de los primeros, fue muy venerado, especialmente, durante las Cruzadas en Tierra Santa.

Influyó también en la difusión de su figura la leyenda de Jacopo da Varazze en el s.XIII, en donde ya aparecen los atributos del santo: el dragón, símbolo de la naturaleza instintiva, que se ha de transformar para brotar la sabiduría; el caballo blanco, identificado con Pegaso, nacido de la sangre de la decapitada Medusa, asesinada por Perseo; la lanza, aviso de la lucha interna de uno mismo; el caballero vestido con armadura, arquetipo del soldado protector; el escudo, que es uno de los emblemas más utilizados en la heráldica medieval (la cruz roja sobre el fondo blanco, símbolo de los cruzados); finalmente, la dama frágil, que representaría a la Iglesia en aquella época.

No obstante, fue la leyenda de Montblanc, la que añadió el elemento propio de la narración popular catalana: la rosa. De la sangre del dragón emergió un rosal de rosas rojas y San Jordi cogió la más bella para la más bella de las princesas. Un acto de amor que convierte la fiesta del patronato en el día de los enamorados. Así como también en la fiesta floral por excelencia, que ya desde la época greco-romana se celebraba a finales de abril, dedicada a Flora, la diosa romana de la primavera.

La conmemoración del día del Libro se añadió en 1923 y se establece por la coincidencia un 23 de abril de la fecha del fallecimiento de los dos escritores más grandes de todos los tiempos: Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Casualmente, el 23 de abril de 1981 también muere Josep Pla, otro gran escritor ampurdanés (consideraba su país el Ampurdán, quedando así fuera del contencioso hispano-catalán, sabio hombre). En el año 1995 la Unesco declara el 23 de abril como el Día Mundial del Libro y de los derechos de autor.

¡Feliz San Jordi y a leer tocan!

diumenge, 17 d’abril del 2016

I el gos humanitzà a l'home.


El gos en el Neolític.
El canvi climàtic del desglaçament afavorí la desaparició dels grans animals i donà pas als petits, entre ells el gos, descendent del llop. L’home deixà de ser tan feréstec i amb la bonança s’humanitzà. El gos va ser el seu pigall en aquest camí.

S’acostà a l’home cercant l’escalfor del foc i convisqué amb ell. Fins ara, l’home només veia a l’animal com a objectiu d’una cacera. Es tractava de matar o morir, no existia res més. Tan sols sobreviure a un clima impossible.

El contacte amb el gos va extreure a l’home sentiments que abans no tenia: la tendresa, la companyonia, l’empatia per altres éssers vius diferents a ell. La necessitat de l’ensinistrament i la domesticació que donà pas al sedentarisme, la clau de volta del Neolític.

Al Neolític l’home deixà de vagar i constituí poblats, on es començà a conrear la terra i a domesticar altres animals com bous, porcs, cavalls, gallines... D’aquest assentament sortiran més tard les primeres civilitzacions: la sumèria i l’egípcia.

Tanmateix, en l’escola dels sentiments el gos també va afavorir la dedicació de l’home als infants i a tenir cura de la dona. Abans, els nens i les dones eren una molèstia per la vida dura de supervivència on només la cacera imperava.

El gos desenvolupà la tendresa en l’home i el joc en el nen. Jugant i relacionant-se socialment l’home es constituí en sàpiens-sàpiens. Desenvolupà el cervell considerablement fent “l’entré” a “l’histoire”.

El vell amic de l’home el continua ajudant avui en dia, i més que mai. Davant les incerteses del present i de la vida robotitzada, el gos ens ofereix la fidelitat absoluta, el sentiment a flor de pell, el contacte amb la natura que tant ens manca, l’obligació a fer exercici, el joc infinit i la saviesa de sentir-se part de l’univers, vinculat a tots els altres éssers vius per sempre més.

diumenge, 10 d’abril del 2016

Polsim d'estrelles.


Polsim d'estrelles.
Resseguia les línies del relleu amb la punta dels dits, perquè era grumollós i s’esmicolava. El polsim s’impregnava a la pell que resplendia de puntets daurats. La terra està tan lligada amb el cel que el porta a dins. Els puntets són les estrelles amagades dins la sorra que tot ho cobreix.

Com aquella esplanada, fa un munt de temps i d’espais, que va ser solcada per fer emergir els seus tresors. Aleshores, érem nens que pujàvem als arbres a construir cabanes i ens amagàvem en runes fondes, tot jugant a fets misteriosos. Excursionistes, arqueòlegs, aventurers d’un dia, sota el sol, a ple estiu, i amb la bicicleta cosida a les costelles. Així passàvem les vacances, de troballa en troballa. Envoltats de restes romanes a la província de Tarraco.

La colla d’amigues i germans ens topàvem amb les incerteses d’un passat definit en el present. La presència d’esbossos de muralles, de patis plens de mosaics, d’ermites abandonades, ens omplia el cap de fantasies ben reals. Escorcollàvem els passadissos capbussats dels ciments de les muralles, contemplàvem embadalits els trossos petits de mosaic que s’ajuntaven formant dibuixos florals. Ens ficàvem a dins de runes romes e interpretàvem els papers de romans, propietaris de viles esplèndides.

En una d’aquelles excursions va ser quan vaig trobar el meu fòssil, l’únic que he tingut, i emblema del desig de fer-me arqueòloga. Era una pedra simple, un tros de roca arrabassat del sediment de terra calcari que s’obria com una flor en primavera. A sobre s’hi veia l’empremta d’una petxina de mar, tan bé delineada que semblava que la tinguessis a la mà. Podies resseguir les corbes perfectes del símbol marí.

El vaig tenir molts anys resguardat a sobre d’un prestatge, de la mateixa manera que la infància queda resguardada dins de la memòria, fins que els esdeveniments de la vida la fan perdre. El fòssil va anar a parar a altres mans que l’oblidaren en un trasllat de tants que solen existir en les famílies de llarga duració.

De vegades el recordo, perquè amb ell també va desaparèixer el desig de ser-ne arqueòloga, i va donar pas a altres desigs. Uns es van complir, d’altres, ni tan sols en somnis. No només va resultar ser un símbol de la mar que s’emporta les onades, sinó de l’inconscient que escombra el que ha de ser i no ser-hi. Després la consciència dictarà el camí, tanmateix, restarà la nebulosa d’allò que hagués pogut succeir. Com el polsim que amaga els puntets daurats del cel.

Així les estrelles ens guien com els fars als vaixells per no naufragar. Omplen de sentit els viaranys que hem d’emprendre. Potser no farem l’escala pactada, però anirem més enllà, sempre en ruta.