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| Don Quijote y Sancho Panza. |
Hallarse a sí mismo es sentirse. En el sentimiento nos encontramos, en cambio, en el pensamiento nos desdoblamos en sujeto y objeto. La capacidad reflexiva hace una copia de mi yo con el fin de analizarla cual mariposa clavada en el fieltro. Quien carece de sentimientos actúa siendo una imagen reflejada de sí mismo.
La vida de la imagen no atempera la realidad. Es incapaz de deslizarse por los organismos vivos al mismo instante. La falta de empatía paraliza el mundo, las relaciones, y el contacto con el fluir vital. Sin esta conexión es imposible dar noticia de sí mismo.
El modo de acceso al yo es el sentimiento. El sentimiento coincide consigo mismo y acontece, no se detiene, fluye. Es un estado subjetivo íntimo. La intimidad es el momento de suidad, y además el modo propio del hombre de estar en la realidad. El hombre está acomodado tónicamente, atemperado al entorno vital. No existen lugares para él, sino dominios de sentimientos.
El estado de ánimo es el modo de estar-en-el-mundo del hombre. Cuando la mirada deja venir hacia sí mismo, en el apacible demorar junto a las cosas, lo que está ahí (que no se puede manifestar en su puro aspecto). El sentimiento es el engarce. El desarrollo de la mente humana se encuentra en relación con procesos afectivos y empáticos.
Las emociones dan muestra de la utilidad sobrevivencial de un sistema vinculativo con el mundo. Son recursos imprescindibles para vivir y defender la vida. Focalizan la atención, ahondan la huella en la memoria, privilegian patrones de respuesta rápida y eficiente. Suponen el compartir de inmediato el escenario mental de los demás. Dan significado al mundo.
El significado impulsa la conciencia reflexiva y aporta apreciaciones acerca de situaciones, objetos y personas. Las culturas serán luego las encargadas de modelar y educar dichas apreciaciones a través de los ritos y los mitos. Los ritos proporcionan el marco común para que los miembros de una cultura lleven a cabo el necesario encaje social.
La expresión emocional fortalece así las identidades colectivas. Los valores internalizados modelan los esquemas emocionales de cada uno. Cada cultura crea su propia escenografía emocional. Vivimos bajo espectros y tramas emocionales que nos abren el mundo, nos hacen presente la realidad.
¿Qué constituye la afectividad? La unión entre el delirio y la razón. El viaje de Don Quijote con Sancho Panza:
“-La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a decir; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se cubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
-¿Qué gigantes?-dijo Sancho Panza.
-Aquellos que allí ves-respondió su amo-, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
-Mire vuestra merced-respondió Sancho-que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.”

Precioso relato y hasta gratificante
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