diumenge, 22 de febrer del 2015

El señor Husserl.


Husserl.
El señor Husserl pasea con su alumno Heidegger. Dicen que éste último le traicionó.

Me determinan, determino. Soy yo y no-yo. En la intuición soy yo determinado por el objeto, en el pensamiento determino yo al objeto. En el pensamiento soy yo y en la intuición no-yo.

El señor Husserl hace epojé: borra las particularidades para alcanzar la esencia objetiva.

Me ocupo de un tercer reino, que no está constituido por las cosas ni por sus representaciones psíquicas. Estoy en las esencias.

El señor Husserl funda la fenomenología y así ve la otredad, lo irreal de la realidad.

Me salgo de la actitud natural y fluyo en la pureidad. Suspendo el hecho y me sitúo en el eidos. Extraigo la medida de las cosas.

El señor Husserl considera que lo trascendental en Kant es insuficiente.

Como ego kantiano conformo el objeto, como ego husserliano estoy en correlación con el objeto. No lo hago, sino que lo manifiesto en mí, y el objeto agradecido muestra aquello que él es.

El señor Husserl va más allá de Descartes.

Desde mí y en cuanto manifiesto tiene validez el ser de las cosas. El objeto es independiente de la conciencia pero sólo se manifiesta en y para una conciencia. El objeto habla al hombre, le cuenta una historia, tiene un consejo que darle.

El señor Husserl no explica el mundo sino que lo comprende.

Me explico el mundo con las causas y estoy inserta en él. Lo comprendo y trasciendo: no me voy, sino que lo veo de otra manera, veo cómo se nos manifiesta. La visión de lo que una cosa es tiene algo de absoluto. Relativizo cuando se realiza fácticamente la esencia.

El señor Husserl está de acuerdo con Brentano.

En mi conciencia reside la intencionalidad y funda la posibilidad de que el objeto se manifieste como es. Me abre el área del sentido. Intuyo, veo lo manifiesto originalmente manifestado. La intuición me da el eidos del objeto. Todo objeto abre un horizonte propio de posibilidades de manifestación.

El señor Husserl afirma que la conciencia es productiva.

No soy pasiva, me constituyo. La subjetividad trascendental constituye trascendentalmente la objetividad. La subjetividad es constituyente: es un hacer que las cosas se vayan manifestando, dándose a la conciencia tales como son en sí. La forma de la constitución de la conciencia es el tiempo, el fluir. Desde el sistema de mis vivencias el mundo se va constituyendo y queda constituido como sentido de mi ego en él.

El señor Husserl no se ha planteado el sentido del ser según Heidegger.

Mi reducción no es suficiente porque el ser no es una esencia más. Existe una diferencia ontológica entre el ser y el ente. La comprensión del ser es el acceso a todo ente. El hombre es el ente que consiste en que le es presente el ser mismo. Existe desde el ser. La existencialidad es ontológica, esboza proyectos. Y el horizonte de este esbozo de posibilidades es el mundo. Comprendo el ser, comprendo el mundo.

El señor Husserl afirma que Heidegger recae en el antropologismo.

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