dissabte, 11 de juliol del 2015

El antídoto.


Antídoto frente al mal.
Cuando el hombre se encuentra en la texitura de intentar justificar su propia vida, entonces surge la moral. La vida, presentada como tal, no es suficiente para el hombre que requiere la mejor vida posible. No hay razones; por ello, la moral esgrime su propia autonomía.

La autonomía de la conducta moral resalta el hecho de querer actuar de una determinada manera, independientemente del objeto requerido. La actuación que se pretende es la más universal posible. Se trata de un hacer, de una práctica, de un reparar el barco al navegar. De evaluar al mismo tiempo que se comete la acción. De escoger la opción mejor en cada momento.

La reflexión sobre la excelencia de la vida no establece en sí misma la verdad. Sólo existen buenas razones y dependen de los contextos vitales. Éstos son los fragmentos de cultura que constantemente se cruzan modificando las prácticas y las actitudes de los hombres. Ninguna certeza cognoscitiva podrá hacer que se produzca el fenómeno de la convicción ética. La ética es un asunto de decisión, de razón práctica. La filosofía no puede decirnos cómo producir convicciones.

Sin embargo, la moral pretende ser categórica, que su universalidad alcance a todos, sometiéndolos a un mundo creado de obligaciones. La moral no admite a nadie viviendo fuera del sistema. Genera el conflicto entre el acuerdo y el desacuerdo, caminando hacia el totalitarismo. En cambio, el relativismo moral diluye el conflicto al especificar que todas las opciones son válidas. Sitúa a los sujetos morales en los distintos estados de la escala ética, cada uno de ellos con su contexto y opciones.

Con la moral el hombre busca un antídoto del mal, de la experiencia del sinsentido, que es el autoaislamiento del hombre con respecto a la totalidad de lo real. La aflicción que el mal produce obra en favor de su propio desenmascaramiento. El sufrimiento destruye la mentira en la que consiste pensar que el mal no es mal. Si el mal pudiese hacer feliz a alguien, entonces la mentira podría aniquilar a la verdad.

Estamos en un mundo de hechos y a la vez de valores, en un mundo descriptivo y prescriptivo, en el ser y en el deber ser. Es propio del hombre trascender lo fáctico y construir un mundo donde cobre sentido su vida. Aparece entonces el valor, lo estético, lo verdadero. La persona humana se distancia así del mero hacer o construirse del objeto. Y cuando consigue obrar según con lo que ha establecido como verdadero, entonces se siente bien. Es feliz porque ha conseguido aunar lo bello, lo bueno y lo verdadero en su propia conducta vital.

1 comentari:

  1. Me gusta la explicación relacionada con la moral...Sigamos que la noche es larga...

    ResponElimina