dilluns, 22 de desembre del 2014

El tiempo del ángel.


Tiempo del ángel.
El tiempo del ángel es el eón. Es una medida de duración cosmológica que desde antaño se aplica a las inteligencias separadas. Desde la Antigüedad la estructura del universo y el movimiento de los astros son considerados producto de la acción y cuidado angelical.

El eón es la duración del ángel hasta su aniquilación. Viene determinado por su propia sustancia: si al hombre le es sustancial el tiempo, si a Dios la eternidad; al ángel como inteligencia pura le toca el eón. Se trata de una existencia indivisible, pura de toda cantidad. Simboliza una fuerza esencial cíclica, un movimiento de rebeldía contra el tiempo y el mundo. Lo quiebra.

En Grecia el tiempo es solidario de un orden cósmico del que es un efecto y una expresión: si se despliega en círculo es porque imita el curso cíclico de los astros de que depende. Su perpetuidad es imagen del orden inmutable y perfecto del universo eterno en el que cada cosa ocupa su lugar.

En el cristianismo, en cambio, aparece la dirección irreversible del tiempo. Dios se manifiesta en el tiempo. Cada una de sus intervenciones es un kairós, un momento solemne y decisivo. Su mano guía al mundo y al hombre. De la interpretación vertical griega se pasa a la horizontal de las partes del tiempo: el pasado es el que prepara al futuro. La imagen anticipa el modelo, mientras que en el helenismo el modelo era desde toda la eternidad anterior y trascendente a la imagen. Con el cristianismo el círculo se rompe y el hombre se descubre libre.

Cada individuo se juega el destino una sola vez, una vez por todas, en el tiempo de vida que al presente le ha sido dado y que nunca más volverá a repetirse. Sumido en cuerpo y alma en el tiempo, resucitará en cuerpo y alma en el Fin de los tiempos.

El tiempo angelical se sitúa entre estas dos concepciones. Los gnósticos lo denominan línea quebrada. Expresa la permanencia del ser angélico que no tiene devenir. Tampoco posee ningún lugar, pues se lo invoca. Está determinado en el lugar sólo en general. Su sustancia inmaterial no implica ninguna relación con el lugar. Al no estar circunscrito es capaz de movimiento. Si está presente en un punto indivisible lo mueve en el espacio de manera sucesiva. Tiene la facultad de desplazarse para obtener los distintos lugares que su naturaleza le permite ocupar.

Tiempo y espacio van unidos, si hablamos de eones, hablamos también de lugares en general. El ángel como mensajero se ha de desplazar en el espacio como el punto de una circunferencia que la recorre toda mientras se desplaza por una línea recta. Circular y lineal, puede así quebrar el tiempo y el espacio humanos para comunicar el mensaje divino.

Se acaba el Adviento y llega la Navidad, la presencia angelical se multiplica y el anuncio de la Buena Nueva se extiende. ¡Feliz Navidad!

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