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| Infinitud. |
En Grecia se sentía horror hacía el infinito, pues era imposible su comprensión mediante la razón. La visión de lo indeterminado, lo indefinido, el vacío cósmico sobre el que se sostiene todo, resultaba abrumadora. Aquello que tiene un recorrido interminable no podía ser atravesado. Sólo restaba la impotencia.
No obstante, de una idea negativa del infinito se fue abriendo con el transcurrir del tiempo una visión positiva de aquél. De tal forma que ya en el racionalismo, en la época del Barroco, se considera la infinitud del mundo. Para Spinoza el infinito hará desvanecer todo finitismo.
Sólo existe una sustancia infinita, dirá Spinoza, de la que espacio y tiempo dependen. Del pavor griego se ha pasado, pues, al asombro ante el laberinto del continuo, que engendrará después la idea de lo sublime en el romanticismo.
Sobrecogerse ante la magnitud del universo, ya formaba parte de los pensamientos de Pascal. Pero será Spinoza quien racionalice este palpar la infinitud. La razón suficiente justificará el infinito y será el leitmotiv del Barroco. El método analítico cartesiano, la idea clara y distinta, no será suficiente para conocer la esencia de las cosas. Hará falta un método sintético, aquel que hace que el conocimiento del efecto dependa del conocimiento de la causa. Sólo conociendo la causa se podrá conocer la esencia de las cosas.
Aquí radicará el infinito spinoziano, en la comprensión del conocimiento del efecto por el de la causa. La causa, la razón suficiente, engendra todas las propiedades del efecto. La idea adecuada, según el racionalismo, será la que exprese su propia causa.
La causa de todas las cosas será en el mismo sentido que causa de sí. Se trata del concepto de inmanencia. Lo envolvente contiene a lo envuelto, los modos y los atributos de la substancia están en ella, pero como en otra cosa. Tema difícil para un judío como Spinoza, ya que el Dios del judaísmo permanece alejado y separado de su creación. Spinoza lo vuelve cercano, demasiado, de ahí su expulsión de la sinagoga.
En cambio, para Descartes, el accidente no implica al ser que se relaciona, porque Dios contiene la realidad bajo una forma superior a la que se encuentra implicada en las criaturas (la ortodoxia cristiana). En Spinoza todas las formas del ser son iguales, se da una univocidad de lo real consecuencia de la inmanencia.
La historia de la idea de esta inmanencia expresiva comienza con la participación platónica. Se trata de una aventura que sobreviene del exterior al partícipe. Es el artista que toma a la Idea por modelo. Toda la tarea post-platónica consistirá en buscar un principio que haga posible la participación, pero desde el punto de vista del partícipe.
Habrá una continuidad de un flujo y de una radiación entre el efecto y su causa. Así el modo finito estará dotado de una relación de elasticidad. ¿Cómo se pasa de lo infinito a lo finito, de lo eterno al tiempo? Es el paso de la cualidad a la cantidad: el continuo se divide en cantidades, de tal manera que cada singularidad es un intensivo cuantitativo.

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