![]() |
| Tamiz. |
Pensar es siempre seguir una línea de brujería. Es lanzar un tamiz sobre el caos. Pero el caos es inabarcable y se requieren multiplicidad de planos que lo recubran. Hay variación de planos y también de la forma de distribuirlos. Un mismo filósofo puede cambiar de plano.
El plano de inmanencia donde trabaja el filósofo recoge y despliega conceptos. Los conceptos son las velocidades infinitas de los movimientos que recorren los componentes de un trocito de realidad. El medio ha de ser fluido y el concepto elástico para poder pensar.
Los conceptos son superficies que pavimentan el plano. Son límites tallando aquello ilimitado. Cada concepto perfila el acontecimiento a su manera, y lo establece para sobrevolar tanto vivencias como estados de las cosas.
La ciencia no se ocupa del concepto, sólo de las condiciones de las cosas. La filosofía, con su varita mágica, está más allá de las mismas. Deslinda el acontecimiento de las cosas y le otorga uno nuevo. La filosofía es creativa.
Los componentes del concepto son fragmentos que se articulan en un todo. Cada concepto tiene su historia, en la que aparecen trozos de otros conceptos. Cuando se dice que es nuevo es porque lleva a cabo una repartición no vista antes. Los conceptos coordinan así sus perímetros y trazan puentes para ir de unos a otros.
Poseen un devenir y no se crean a partir de la nada. Son relaciones de ordenación de la proximidad de sus componentes. Formas de inseparabilidad de variaciones distintas.
El filósofo necesita distintos planos, distintas perspectivas. Puede pasar del ocultar-desvelar al acotar márgenes. Ser heideggeriano y deleuziano al mismo tiempo, pues los planos están superpuestos, no son cronológicos como la vida de sus personajes. La filosofía surge de su vida, pero luego se independiza y toma diversas posiciones según a qué se confronte.
Puede ser trascendente e inmanente: seguir verticales o deslizarse por superficies. Tomar curvas, enroscarse en pliegues, o estirarse en hojaldres agujereados por la niebla-nada. También se dice que riza el rizo, que sigue premisas lógicas, y que se vuelve política, artística, sociológica y vivencial. Acaricia rostros y penetra almas. Recuerda lo que ya no es, pero fue. Actualiza potencias y duerme lo que está en acto para ver su fluir.
Fluye y se esencializa. Pregunta por el ser y crea conceptos. Es todo y es nada. Es oracular y es dialógica. Empirista e idealista: cae en un romanticismo absoluto y, a la vez, no se desprende del material fáctico.
Oh filósofo desplazado, paria de la vida, nadie como tú para cruzar el limes.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada