dissabte, 12 de setembre del 2015

Autodeterminación.


Separación.
Heidegger bailó con el nazismo inicial cuando se cuestionó la autodeterminación del pueblo alemán. Y es que el hecho de decidir qué clase de persona o de pueblo queremos ser conlleva el irracionalismo sin remedio. El acto de decidir no puede aportar razón alguna. Lo que se decide ocupa un espacio único, en el que la razón no halla lugar.

¿Qué factores rellenan la decisión? Emotivos, intuitivos, sensitivos, imaginativos, de apetencia, pero sin llegar a pasar por el filtro del raciocinio. La razón aparece cuando se tienen en cuenta absolutamente todos los aspectos intersubjetivos que reflejan una deliberación conjunta en la búsqueda de lo bueno para todos. No hay razón cuando uno se niega a aprender de los otros respecto a las propias decisiones o a tratar de convencerlos de ellas. El ejemplo de ello es Heidegger intentando contrastarse con los otros pueblos, pero sin tener en cuenta los aspectos intersubjetivos que nos incumben a todos.

Hay que tener en cuenta a los demás; decidir qué clase de persona quiero ser, siempre en relación a las demás personas. Nunca olvidar a Aristóteles cuando nos señala que siempre hay que decidir lo que es bueno para todos, y no sólo para unos pocos. Cuando trazas una línea de separación, ya estás olvidando a los demás y te mantienes en un soliloquio egocéntrico, velando únicamente por tus propios intereses privados.

La identidad del yo adulto se acredita en la habilidad de construir nuevas identidades y al mismo tiempo integrarlas con las superadas para organizarse y organizar su interacción con los demás. Dicha habilidad se consigue representándose abstractamente en cualquier situación, lo que implica situarse detrás de las líneas de todos los roles. Pero, si ya de antemano, los borras y te quedas con un solo rol; entonces, la construcción de tu identidad es la de un niño y no la de un adulto.

Las lágrimas de cocodrilo de ciertos políticos son lágrimas de niño que no ha sabido hacerse adulto, compaginando todos los roles, superándose y sabiendo estar en cualquier situación. Gracias a la empatía de tener en cuenta a los demás.

1 comentari:

  1. Estoy de acuerdo; con la imposición no se beneficia toda la sociedad, sino tan solo una parte que además no sabe a que conduce, pues los cantos de sirena cierran los sentidos, evitando usar el raciocinio necesario, inculcando por contra el sentimiento catalanista ya existente como nación, y de eso se aprovechan

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